El Horóscopo Chino y la sexualidad
El hombre "Serpiente"
No es una casualidad que posea un poderoso dardo con el que
pueda matarnos sin que nos demos cuenta. Es el mejor especimen de
"sex-symbol" que se pueda encontrar. Sus reservas y recursos son
enormes e interminables. Necesita una compañera particularmente fuerte
y que esté siempre preparada para todo y en cualquier situación. Si se
acepta como es, es decir: egoísta en el sentido de satisfacer primero sus
necesidades naturales y poco pródigo en caricias, podrá convivir bien con
él.
Será capaz de saciar toda el ansia
de su pareja. El placer y el orgasmo están garantizados. Sólo la fatiga
pasajera, el exceso de alcohol o de comida podrán en algunas ocasiones
ensombrecer a esta maravilla sexual. Profesionalmente es muy versátil y
trabajador. En definitiva, es una persona en la cual se puede uno apoyar
cuando lo necesita y no le fallará. Es responsable y tenaz, por lo que no
suele tirar la toalla con facilidad. Además suele ser bastante fiel. Pero no
todo es de color de rosa: tiene una mentalidad muy machista, él es el jefe
de la familia y no se deben esperar muchas muestras de agradecimiento
por la colaboración prestada.
La mujer "Serpiente"
No tiene valores ni comportamientos preestablecidos. Tanto puede
considerar el sexo como lo más importante de su vida, como por el
contrario convertirse en una religiosa, misionera etc... Es una mujer de
convicciones profundas y cuando se decide por algo llega siempre hasta el
final. Lo que suele ser bastante frecuente en su comportamiento es un
gran amor por los niños, ya bien sean propios o ajenos.
Le gusta dirigir su
vida pero sin mostrar su fuerte sexualidad. Su carácter prudente la lleva a
escoger su pareja muy minuciosamente. Con ella uno se siente siempre
un poco protegido, algo parecido a tener un ángel de la guarda. Es uno de
los signos que mejor se sabe proteger contra los problemas exteriores y
si por cualquier motivo pierde el deseo sexual no se preocupe, pues será
pasajero, siempre y cuando usted sepa estar a la altura de las
circunstancias. Por ejemplo, si no hace ademán de necesitar caricias y
ternura no significará que no lo esté deseando.